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Las Milicias Del Abismo



Toda la historia memorable del hombre, toda la crónica convulsionada de su angustia y su agonía, han venido a parar en este engaño

Solo diecisiete años después de la Emasculación (así quedó para la Historia, todo por un mal chiste que nos ha dejado la etiqueta de sobraditos máximos de entre todos los pueblos emancipados durante esta agitada posguerra: “Se lle quitamos O Morrazo a Galicia deixámola castrada”, le dijo alguien en una tasca al filósofo de guardia, que procedió, según la costumbre, a enriquecer el vocabulario de su contertulio, que a su vez trasladó el palabro a la parroquia, etcétera), solo 17 años después, decía, se produjeron los primeros conatos de sublevación secesionista en la xove República do Morrazo.

La cosa no cogió a nadie por sorpresa. Aunque los más optimistas vivían aferrados a su ideal unitario, todo el mundo sabía que tarde o temprano la tensión con los cangueiros iba a estallar. De hecho, la concesión de la capitalía no estuvo poco fundada en el miedo de las poblaciones vecinas a que Cangas se independizara, llevándose consigo la renacida industria ballenera, y buena parte de las conserveras. El papel crucial de su gente en la Liorta Das Bateas (Brea 2039: 110-112) y, poco después, en la decisiva Batalla de Dalle Casfalcón, más conocida como “la toma de El Edén” (Lane 2040: 233-244; Stoddard-Sauckel  2040: 5), determinó una posición preeminente de la villa en el plano moral que se sumó a su potencial económico y a su innegable importancia histórica desde los tiempos de la Carnicería no Coruto de Liboreiro (333 metros)

El levantamiento lo desencadenaron unos rapaces de Ohio que decidieron culminar una noche de esmorga subiendo al Monte Facho (174 metros) para izar la bandera canguesa donde ondeaban la oficial do Morrazo y la oriflama del porco bravo. Lo que podía haberse quedado en un simple acto vandálico vino a colmar simbólicamente una discreta reivindicación popular que la Asamblea Frentista de Cangas enalteció e hizo suya antes de averiguar quién ni por qué se había sustituido la enseña. Y plantaron retenes en las carreteras y sembraron de planeadoras la ría para perpetuar tópicos y enviaron emisarios a todos los lugares de la península, la mitad de los cuales regresaron con algún hueso roto o no regresaron. El sueño de un Morrazo unificado y autosuficiente se esfumaba en menos de cuatro lustros mientras los veteranos de las Alarmas desenterraban las armas nas veigas y se preparaban para otra guerra civil.



La suerte quiso que, aunque el asunto se estaba dirimiendo por la vía nefanda, o sea, a pólvora, cepo y fouciño, las autoridades del Lexítimo Novo Estado do Morrazo con sede en una antigua mezquita de Vilaboa optaran por celebrar igualmente la LXIV edición de la Anglogalician Cup. Más que nada, para mantener una apariencia de normalidad. Esta afamada competición, creada a principios del siglo XXI en un pub de Sheffield, es el único torneo futbolístico internacional que ha sobrevivido al derrumbe de la vieja Europa.

Cuando comenzó la Gran Reyerta de Emasculación, la cúpula directiva (o sea, un eterno The Main que seguía abdicando en si mismo) del equipo galaico trasladó su sede de una Pontevedra asediada por eucaliptos mutantes a Bon, y, puso al servicio de la causa loyal morracense su Enorme Aparato Mediático más el contingente de poetas-guerreros con sobrepeso, los legendarios Porcos Bravos y sus Milicias del Abismo. La resistencia de los miembros de la AGC a interrumpir el flujo de uno o dos encuentros por año, cayese la que cayese, alimentó toda una mitología en torno al coraje de los contendientes o de su insensatez. En 2033, por ejemplo, llegó de Sheffield una comitiva formada por tres hombres, los tres mayores de setenta años. Habían aparcado las Neoguerras Luditas del Yorkshire en la que estaban muriendo familiares y amigos, habían saltado en paracaídas tras las líneas del ejército islámico que defendía el Califato de Francia y se habían visto obligados a hacerse pasar por críticos culinarios para viajar desde la Aquitania trovadora hasta el burgo de Novo Vigo (antes conocido por Pontevedra). Uno arrastraba problemas cardíacos, otro estaba perdiendo la vista y el tercero era alérgico al lúpulo de la cerveza. Pero el partido se jugó y fueron derrotados por poco.

Por tanto. Los cangueiros se enteraron de que se celebraba la LXIV en el campo de The Pines. Ya saben, a lo lejos, en la línea de sombra que rompen As Ons, titilan desafiantes las luces que faenan. Fue un soplón de Marín del Caudillo que les contó que venían los británicos one more time, una horda de 300, y que los Porcos Bravos se estaban moviendo por Bueu y las Marcas Boniatas en la medida de sus posibilidades y por tanto, O Morrazo se iba a poner todavía más in flames ya por una cosa o por otra. Tropa do carallo.

Por tanto. Al día siguiente del chivatazo, los cangueses enterraron de nuevo las armas, levantaron las barricadas, convocaron una reunión con sus otras partes a bordo del "Benito Soto" fondeado en Cabo Udra para negociar una tregua, una soliña, pero, apuntando con  el índice y mirando torcido sentenciaron: “Non vaiades pensar, eh, paramos para mirar o partido. Xa falaremos logo”.

Así que la LXIV pudo jugarse gracias a las muchachas que acarrean las arenas y reciben en pago de su afán minúsculas hojuelas de peltre. Y la ganaron los buenos.

Y el  mítico chorromoco anglogalicioso tuvo su continuidad mintiendo siempre, mintiendo siempre, mintiendo siempre con la bendición de los Templos y la subvención de los Palacios y la lealtad de los Milicianos.

Y por supuesto, la Nova Guerra do Morrazo se reanudó al cuarto tiempo del Partido y esta vez, la perdieron los...


The Scrotumtightening Sea Of Sheffield. Los Stags Penalizan A Los Porcos Bravos Desde El Círculo Rojo

Un rito es la repetición de un fragmento del tiempo originario.
Hace 10 años, en algún punto del Atlántico Anglo-Galego.
Dioses fugitivos y una bestezuela que alimentar.
Feroces centauros conceptuales con patas de futbolistas y cabezas de música
Un partido que llega a ser hierofánico
Aprendamos de memoria as cancións dos mariñeiros, inventemos as cancións que eles non cantan.
Y el tiempo originario sirve de modelo a todos los tiempos.

Ron Greenwood Vintage

10 años después. En una esquina del mar verdemoco
Dos lustros igual a un Décimo chorromoco.
La Bestia se masturba. Ahora ya es grande de cojones.
Y 13 partidos después hace recuento.
Ni un solo puto empate. Ni uno solo
Hubo sueños, sincronocidades, asociaciones de ideas, psicogeografías
Y de tres penaltis lanzados, nacen tres goles. Una cratafonía.
Pero aún no han empatado con nadie
La Bestia suma, caga, se rasca, y entonces, pergeña.
Los equipos de antaño, son ahora organizaciones. Con grietas y topos.
Non saberemos xogar realmente mentres non aprendamos a xogar na oscuridade
Así empieza esta Crónica. Con la Gran Carcajada de la Bestia.
Aún no hemos visto a los que nos beben.



La otra crónica, la escrita según el tradicional método galeguidade ao pao, informa:


Sheffield Stags 1 - Porcos Bravos 1
(Stags win 2-1 on penalties)

The Sheffield Stags: Dave Moxon(Gk); Andy Marriott; Lee Gordon; Mark Hayman; Ste Hambling (1); Steve Boyle; Rob Southwell; Andrew Phelan; Ollie Rae; Fenners; Thomo (1 p); Sniper (1 p); Colin Whaley; Rob Walker.

Os Porcos Bravos: Santi Barrilete (Gk); Marcos; Josué; Frank; Martín; Del Río; Fontaiña; Fer (1); Manu Blondo; Neira (1p); Serge.

Venue: Crookes Road, Sheffield, donde la piedras gritan y los horizontes sufren. Más patatal que nunca. Las porterías son híbridos entre las de hockey hierba y las de fútbol sala. Retengan este dato, importa.

Attendance: 80 privilegiados en un escenario para la actuación del cielo, donde cualquier público es accidental. Afición elegante, entendida y parcial.

Uniformes: Os porcos bravos reinciden en su criticada camiseta negra de Amura con ribetes morados. Los stags repiten con la camiseta retro Mundial 1982 de la selección inglesa. Entiendo al irlandés.

Primer empate en la Historia de la competición, y tuvo que ser en la edición del Décimo Aniversario. Por cierto, no hubo boato, ni pompa, ni circunstancia para celebrar tan señalada efeméride. No hubiesen sobrado otras cajas de sombreros, cilindros y un surtido de tirabuzones de Sheffield.

Volvieron las cervezas a su cauce después de las tensiones y malentendidos de la XIII. Reinó el buen rollo y la cordialidad, como había sido la tónica habitual una docena de veces.

El Laurence Bowles al mejor jugador porcobravo es para Fernando. Tercer jugador de la Manada que repite galardón.

El Derek Dooley's Left Leg al mejor jugador inglés, es por segunda vez para Sniper, felizmente recuperado para el chorromoco.

Arbitró George Cyril Wellbeloved, que erraba por las gándaras, pero no lo hizo tan mal. Acertó en la jugada decisiva.

El Dato: Se lanzaron 13 penaltis y solo se marcaron 4. Uno de los porcentajes más calamitosos de todos los tiempos.

Debutó Neira con os porcos bravos. Un soplo de aire fresco.

Vuelve la igualdad. Siete a siete. Con la particularidad que 8 ediciones han tenido lugar en Inglaterra, por 6 en Galiza.

1-0 Ste Hambling
1-1 Fer de penalty
En la tanda de penaltis marcaron Thomo y Sniper para los stags. Tanto apelar a la Vieja Guardia galega para que venga la inglesa y les gane el partido. Por los Porcos anotó Neira.
Fran, Martín, Fer y Sergio fallaron y, entran a pie en la leyenda negra de la Manada. Somos una tormenta bajo el cráneo de un sordo.




O Berce

Chutaría y la pelota daría un par de botes ridículos sobre el césped. Entonces el pequeño exclamaría en tono lastimero “¿Es que aquí no hay nadie capaz de jugar al fútbol?”
La considerada Pandilla Basura del porcobravismo feniano subió al Norte con esa lucidez dentro del vacío que conlleva un combate ya perdido. Dados por muertos por crítica y público, la única duda era cuántos les iban a caer. Y con ese toque de pífano que acompaña el ascenso al cadalso, los porcos bravos trotaron al campo de Crookes Road como víctimas propiciatorias por los 10 años del Chorromoco.
Pero la Anglogalician Cup es hija de la retranca galega y del humor británico más genuino. Siempre que das algo por supuesto en este pandemonio, te mete una hostia de ironía e inteligencia que te deja párvulo.
Y la mañana del 2 de Abril de 2017 volvió a demostrarlo: todo lo que sabemos es que no sabemos nada.

El partido en sí se planteó como un homenaje literario. Los porcos se movieron entre el ¡que inventen ellos! y el Schlechte zeit für. Entre medias, patadón a Keighley, a Littleborough o a Colne. Que se note que el Reino de Elmet fue celta. Y si nos sale de los huevos, pinchamos el balón.
Los stags estuvieron más en la línea Bruce Chatwin se va de pintas con Alan Sillitoe.
Y así transcurrió una atroz primera parte para los poetas del fútbol y demás fauna sospechosa.
Un equipo se negó a jugar. El otro, no supo.
Empuje inglés, inteligencia táctica galega.
En medio de tanta devastación, un gol inglés y dos penaltis parados por Barrilete, el verdadero héroe del partido.
A destacar la presencia de los estepicursores.
El uniforme hace la fuerza.
La profesionalidad de Zipi y Zape en la retaguardia.
El descomunal trabajo en la media de Marcos, Neira y Josúe.
El silbato de Mr Henfleet.

El descanso es tiempo de interrogantes y what if. A los ingleses se les nota sorprendidos por la resistencia castrexa de los gallegos. A los porcos bravos, por la roma propuesta del enemigo. Los unos rebajan expectativas, los otros atisban la machada al final del túnel. Se habla, se arenga, se saca la calculadora. El Ser y el Tiempo, como es habitual en las trincheras en tiempos de tregua.

La segunda parte empieza con un espejismo. Los porcos tienen el balón por primera y última vez en el partido. Hilvanan tres jugadas, rondan el empate. El fuelle no dura ni 10 minutos. Y vuelta al catenaccio con acento galego. Reparto coral.
Los stags se encuentran cómodos. Van ganando y el rival parece conformarse con una derrota por la mínima. No necesitan arriesgar y no lo hacen. Son más jóvenes y están en mejor forma. El tiempo corre, ya que la mayoría los jugadores no lo hacen. Martín, Fran y Sergio están acabados. Blondo y River, a su nivel. Se sostiene el porcobravismo  en esta vacuidad por la labor infatigable del medio campo, el oficio de Fer y Fontaiña y un inmenso Santi. Parece que ambos equipos firman el 1 a 0 y para casa. Entonces, a falta de cinco minutos, se desata la tormenta. El Main, a falta de juego, decide justificar su presencia en el campo y manda a la Manada a morir en el área rival. Acoso y derribo a base de patadón p'arriba e ir al choque. La táctica da sus frutos en el descuento del descuento. Marcos es derribado a un metro de la portería inglesa y el ecuánime colegiado pita la pena máxima. Fernando, que se puede olvidar de todo menos de jugar al fútbol, hace un Panenka y empata la XIV. Se viven unos momentos salvajes de alegría y decepción nunca vistos en la Anglogalician.

Toca negociar. Nunca nos habíamos visto enfrente de un empate. ¿Se comparte el trofeo? ¿se aplica el valor doble de gol fuera de casa? ¿retiene título el vigente campeón? ¿penaltis, penaltis, penaltis?
El suspense dura poco. Hay que alimentar a la Bestia. El partido se va a la tanda de penaltis. No más Caridad, no más compartir el Escudo.
La corriente pronuncia un oráculo sobre lo que no tiene fin. En teoría los gallegos llegan más fuertes anímicamente al último lance. Y los ingleses deben acusar el golpe moral. Pero la terminología seudocrítica de los niputas no sirve ni para limpiar el culo. Y es que uno de los grandes defectos de la mayoría de los porcos bravos es su endeblez mental ante los retos inesperados. Creyeron que con la igualada habían cumplido, que ya estaba, y se tomaron el desenlace añadido del partido como un trámite burocrático, o lo que es peor, como una victoria moral.

Lo que pasó en la mal llamada lotería de los penaltis es Historia conocida. Los ingleses fallaron 3. Los Porcos Bravos 4.
Un decisivo Dave Moxon detuvo tres lanzamientos.
Barrilete dos. Para un total de 4 paradas a 7 lanzamientos. Y aún y así, su equipo perdió. Hay que joderse.

Los Stags celebraron el título por todo lo grande. Fiesta Jolgorio con fundamento. Como debe hacerse cuando se gana el Trofeo Futbolístico más prestigioso del mundo.

En fin. Un partido con todas sus luces y sombras. Un partido de los que justifican la existencia de la Anglogalician Cup. En 2018 honraremos a la Bestia dos veces. Pero serán otras historias, otras voces, otros ámbitos.

Si algo logré, si alguna llama arde, que tuyo sea el Honor.

XIV Yardas De Patio Escocés. Spadge Over A Sigil

Programa Oficial de la XIV Edición.


29 de Marzo

08.23 Zarpamos hacia Vigo
El avión sale a las 11.20 de la ciudad celta y la llegada a Edimburgo está prevista para las 12.56 (Hora Local)

EDIMBURGO
Uno de sus hijos predilectos, que nunca pudo olvidarla, la definió desde el faro como ventosa, lluviosa, humeante y siniestra ciudad.
Edimburgo, una de las ciudades más hermosas de Occidente.
Rocosa, con las agujas de sus torreones, su pura fortaleza. Noble burgo de los muertos y los fantasmas. Y en torno, por las colinas que caen hasta el mar, veo brillar los pubs que la cierran.
Forth. Fife. Anotamos trenes.
¿Eres mermelada o repollo? Burke and Hare

31 de Marzo

9.09 Auld Lang Syne y volveremos.
He visto la lluvia y dibujarse el arcoiris.
We were the companion of seamen, chimmey-sweeps, whores and thieves.
Bajamos por los Scottish Borders.
Cruzamos la Frontera a las 10. Todo lo que busco es el cielo sobre mi cabeza y un camino para mis pies.

13.47 
Nos acercamos a Hudswell a comprobar si  The George & Dragon merece el galardón.

14.40 Masham.
Una promesa es una promesa.  Things I Never Told You

18.34 Sheffield, por octava vez y octavo pasajero.
Nos reagrupamos en el conocido hotel Holiday Inn Express con los refuerzos llegados vía Manchester el día 30 y vía Liverpool el mismo 31.

20.08 Cena inglesa y concierto en The Harlequin a trueno de Ten Beers After y de Searching for Sylvia. No descartamos aportaciones del buskerismo galego más irreverente. La música ahogada por el estrépito de las generaciones.

1 de Abril

April Fool's Day. No estamos para bromas. O sí.

11. 01 La brigada Herbert Chapman se encamina a Huddersfield. Presencian el Huddersfield FC- Burton Albion. Los Terriers fueron el primer equipo inglés en ganar tres ligas seguidas (1924, 1925 y 1926). También ganaron la FA Cup de 1922.  Sobran las presentaciones con los Brewers de Nigel Clough. El equipo de los Porcos Bravos Orixinais.
Os Arquivos Stout da AGC: X

11.03 Casi todo los demás quedan bajo la tutela de Sergio, a patear cual de las tres guías les pinta más:
- Also Sprach Boroman
- Anacos De Sheffield. Up The Line To Fuck
- SHEFFIELD CELTIC FRINGE PUBS by Ron Clayton

12.04 Fagan's. Tocamos una tercera vía sabatina con una maratoniana sesión musical. Actuación estelar  a cargo de Pánicos y Queridos Extraños. If you're traveling the north country fair.

19.47 Las tres columnas se encuentran en un pub ribereño para la charla técnica. Y al hotel a dormir.


2 de Abril. Hoy es el Día que Alimentamos a la Bestia.

El PARTIDO. 11 de la mañana.
El Battlefield es el habitual Gym Plus Ground, Crookes Road, Sheffield.
¿El partido más descompensado de los últimos años? Los Stags tienen el mejor equipo de su historia. Os Porcos Bravos, un equipo de veteranos fuera de forma y sin cambios. Ellos tienen la culpa. La Bestia aguarda en el interior de nuestro corazón podrido y sólo necesita que se den las condiciones propicias.

13.30 Tercer Tiempo en el Royal Victoria Hotel.

14.45 Run Amok de Pubs
Incluye peregrinación a The Fat Cat, a tocar la placa y recordar que aquí, hace 10 años, empezó todo.
Nosotros somos muy afortunados, tenemos una farola junto a la puerta.


3 de Abril

7 Los Beatles del Porcobravismo madrugan cara a Liverpool

13.40 Aterrizamos en Oporto

15.34 Los Porcos que vuelven por  Stansted dicen hasta luego a Sheffield.
2 horas y 40 minutos exactos. Sin parar.

23.20 Aterrizamos en Oporto
Volvemos en bus para casa. En lo alto, con su eterno movimiento, había millones de estrellas.

El mérito de la Anglogalician no es ser ordenada y explicable, sino ser salvaje y oscura. Su mérito, precisamente, es que ninguno de nosotros habría podido concebir jamás nada igual, que habríamos rechazado la simple idea como absurda e irrealizable. The Anglogalician es el mejor de los mundos imposibles y ya tiene 10 años. Que sean muchos, muchos más.


E como sempre o de sempre, Galicia Über Alles

Dez anos pelexando polo peltre

La Penúltima Carga De La Vieja Guardia. Hasta Que Amaine La Tormenta



Vosotros, veteranos porcos bravos, almas que habéis trabajado y sufrido y bebido junto a vuestros camaradas en Inglaterra, y que siempre tuvisteis una alegre bienvenida tanto para los truenos como para el día despejado, recibiéndolos con corazones libres e inteligencias despiertas, vosotros y yo hemos envejecido. La decadencia tiene todavía su honra y su trabajo. La muerte del físico lo acaba todo menos el talento: pero algo antes del fin, alguna labor excelente y notable, todavía puede realizarse, no indigna de quienes compartieron el campo de batalla con los dioses. Las estrellas comienzan a brillar sobre las rocas: el largo día avanza hacia su ocaso; la lenta luna asciende; los hondos lamentos son ya de muchas voces. Venid, porcos bravos a Sheffield. No es demasiado tarde para buscar una victoria nueva en un mundo viejo. ¡Qué fastidio es detenerse, terminar, oxidarse sin brillo, no resplandecer con el ejercicio! Como si presentarse en un campo extranjero justificase esta edición. Una edición sobre otra sin honor, sería del todo insuficiente, y de la Vieja Guardia nos quedan pocos. Es posible que las corrientes nos hundan y destruyan; es posible que venga el hombre del saco; es posible que las memorias de 10 años no nos rediman; es muy posible la carnicería. Pero a pesar de que mucho se ha perdido, queda mucho; y, a pesar de que no tenemos ahora el vigor que antaño movía la tierra y los cielos de la Anglogalician, lo que somos, somos: un espíritu galaico de corazones heroicos, debilitados por el tiempo y el destino, pero con una voluntad decidida a combatir y no ceder por muy jodidas que se pongan las cosas.

Que nuestra respuesta sea: Merde!
Que nuestra actitud sea la adecuada

Anacos De Sheffield. Up The Line To Fuck



Hay una pintada en Pontevedra que dice algo así como "Pontevedra no es una ciudad, es un estado de ánimo" y con Sheffield pasa algo parecido aunque no igual.

Sheffield. Los lobos han vuelto a la ciudad para matar las reses que reservábamos para conservar la vida. Esperando la XIV, pateo la ciudad y a continuación os la cuento.

A modo de presentación os diré que la acerada ciudad de Sheffield tiene 400 km2 desparramados por siete colinas y varados en la confluencia de cinco ríos. Cuenta con unos 600.000 habitantes, 500 pubs y dos millones de árboles donde los búhos cansados cierran los ojos, fatigados de vigilar la noche, y han dejado la belleza de la caza a un lado, y han dejado el equilibrio de la rama para que crezcan otros bulbos y otras alas en el Peak District.

Más que por otra cosa, Sheffield es famosa por ser la cuna de la AngloGalician Cup y del fútbol moderno. El orden no importa. Porque ustedes han de saber que en esta ciudad podemos encontrar al equipo más antiguo del mundo, que es el Sheffield FC (The Ancients) fundado en 1857 y el campo más antiguo del mundo que es el Sandygate Road, hogar del Hallam FC (The Countrymen). El por qué el club más antiguo no juega en el campo más antiguo da para otra entrada.

Luego tenemos al Sheffield United (que son los Blades) del que este autor es ferviente seguidor y al Sheffield Wednesday (que son los Pigs... perdón, los Owls). El glorioso Sheffield United juega en Bramall Lane y en sus aledaños es tradición para los más clásicos tomarse un Fish and Chips en el Salt and Battered y tomarse una pinta en el Barrell Inn.
Obviamente no tengo ni idea de qué hacen los del Wednesday, pero creo que quedan en el New Barrack's Tavern y retozan allí hasta que les llega la hora de ir a Hillsborough.
Una piara de cerdos ha conquistado el aparcamiento.
Os sigo contando.

Hay vida más allá del fútbol? Pues claro que sí. Uno de los lemas de la Causa escupe la gran verdad de "Inglaterra es lo que hay entre Pub y Pub" y aquí podrías casi saltar de uno a otro sin pisar la calle.

Hay leyendas escritas sobre el asfalto y las aceras y firmadas con la orina de nuestra alegría.

Vamos a lo práctico: una guía básica de mis pubs en Sheffield dividida en dos.

1) Para quedar con colegas para unas pintas o ir en plan Llanero Solitario. 

Brother's Arms: Situado en lo alto de Heeley, cerca de Meersbrook Park, este pub tiene una de las mejores panorámicas de todo Sheffield además de una selección de cervezas espectacular. Un buen momento para disfrutar de su terraza es ir cuando atardece, pues la puesta de sol merece la pena.

The White Lion: Se podrá decir que es el pub más antiguo de Sheffield pues lleva desde 1781 abierto como tal. Además de eso cuenta con más de 10 cask ales y una gran programación de conciertos. Si todo ésto no es suficiente sus parroquianos son gente agradable y de bien. Personalmente me gusta ir los miércoles al Quiz Night a pasar un buen rato e intentar no quedar como el peor equipo.

Broadfield: Este es el sueño húmedo de todo Beer Hunter o amante del whisky: 15 cask ales que se cambian cada dos por tres, 6 taps siempre interesantes -que también rotan-  y unos 8 fijos. Además de todo ésto, súmale una variedad de más de 100 whiskys de malta. Hasta tienen camareros profesionales! La única pega es que es un poco pijo, pero merece la pena.

Cremorne: Es posiblemente el pub mas atípico de todo Sheffield y eso no es moco de pavo. Es un caos, cada día que vas es una sorpresa y con una clientela que va desde los típicos Barflies pasando por estudiantes e incluso alguna gente de bien.  Como decían en Blade Runner: ''he visto cosas que nunca creerías''. Pero todo ésto solo lo hace más único. En cuanto a las cervezas está bien surtido con 8 cask, entre ellas mi favorita, la Kelhan Best; por otra parte, merece la pena probar las pizzas, de las mejores de la ciudad y muy baratas.

Tap and Tankard: Este céntrico pub, aunque un poco escondido, es un oasis para los amantes del blues y de la cerveza. Pertenece a la Kelhan Island Brew. Esto siempre significa buen precio y calidad. Además, la selección musical es perfecta si te gusta el blues o el soul.

The Devonshire Cat: Seguimos por el centro, este pub es parada obligatoria. Tiene alrededor de 20 cask ales y una buena carta de whiskys. He visto algunos revolotear con su batir de alas anárquico y ebrio en otras noches de mayor entusiasmo.



2) Para salir en serio, ahora que empiezo a odiar las noches en cubierta por la misma razón que antes odiaba las noches en el camarote:

The Green Room: Grandes éxitos de los 80 y 90 del pop rock Británico. Ideal para empezar, pintas a buen precio y buen ambiente, aunque la media de edad es alta, eso sí.

The Washington: Un clásico en la Anglogalician y uno de los favoritos de servidor para liarla. Abre hasta las 3, la música es buena, y las pintas y las copas baratas. Más no se puede pedir.

The Yorkshireman: El Pub Heavy de Sheffield con mayúsculas, lo mejor de la New Wave of British Heavy Metal sonando y gente con melenas al viento y bebiendo en cuernos vikingos. Por Odin que no hay bar mejor y, por encima, es el pub que cierra más tarde, a las 4.

The Leadmill: Si ya has aguantado más allá de las 4, poco te queda. Puedes probar suerte en el Dempsey's (sede de los Stags) aunque mejor vete al Leadmill y disfruta de sus dos pistas y sus huérfanas turgentes y sus esposas en los baños.

Y no desprecies la joya roja entre las ramas solo porque es la luz del semáforo. No sé de luces rojas en Sheffield. No pierdan su tiempo en preguntar.




Tenemos todo para coger el futuro entre las manos y poder decir, con el poeta y el loco y el sabio y el guerrero: vamos a protagonizar una época en Sheffield. Y lo haremos.

SEÑOR

(algunos apuntes sobre tu hermana y la reproducción ovípara del espíritu)


Can you tell me where we're headin'?
Lincoln County Road or Armageddon?
R. Zimmerman


Hace cinco años que soy mudo, y como premio un funcionario me entrega algo de dinero cada mes. En realidad puedo hablar perfectamente, pero recibo cada cheque como un consejo, así que callo. Voy hasta el banco, lo cobro entendiéndome por signos con el imbécil de turno y, de vuelta, paro en el estanco a por tabaco. El resto del tiempo estoy aquí, en este chamizo que ocupa el fondo de un amplio patio trasero y que es ahora mi casa. Mi ventana da a las vías del tren.

La familia que me lo alquila y que habita la casa grande sospecha de mí. Ellos no saben por qué, yo sí. En sus reuniones, con total seguridad, cada uno rumia una razón distinta, porque las distintas generaciones creen tener razones distintas para todo. Los nuevos miembros traen nuevas explicaciones para la sospecha, aunque tardan un tiempo en hacerlas públicas.

Por las tardes, cuando salgo al resol y me siento en mi silla con la espalda contra la pared encalada, la vieja me espía tras los visillos de su salón. Al caer la noche, cuando salgo a fumar pitillos al fresco, es el viejo, en cambio, el que me observa con su mirada larga y boba, desde una ventana del primer piso que debe ser la de su dormitorio. Luego cierra las cortinas. La hija de los viejos aparece con su marido y otra gente, los sábados, y todos se asoman también al patio, en grupo, comprobando con infinita desconfianza que todo sigue igual. Hasta el hijo subnormal, aparece de cuando en cuando, obeso, limpio y vacío.

El resto del pueblo, por supuesto, sospecha también de mí. Ellos no saben por qué, yo sí. Cuando las conversaciones se vuelven aún más aburridas debo ser un refrescante momento de miedo. ¿A quién no le gusta el miedo, cuando vive en un pueblo? Aunque no es un pueblo pequeño. Han asfaltado la plaza y tienen una farmacia. Los domingos hacen mercadillos de artesanía.

Esa es mi vida. Y será así para siempre. Tuve otra, pero me da pereza recordarla. Apenas conservo libros u otras cosas de aquella. Durante mucho tiempo guardé un reloj de bolsillo que fue de mi familia durante unas cuantas generaciones; tenía el árbol de Guernica grabado sobre la plata, en el reverso de la tapa, pero se lo regalé a tu hermana una tarde. Y tu hermana no habrá tardado en empeñarlo para comprar droga. Yo no quiero nada. Por lo demás, mi familia hace tiempo que no está. Mi familia son mi gata y tu hermana.

Mi gata, sin embargo, murió hace un tiempo, ahorcada en una ventana que me dejé abierta. Así que ahora sólo me queda tu hermana. Viene los domingos, cuando la familia se ha ido. Cuando el viejo y la vieja han lavado y vestido al subnormal y se han ido a casa del cuñado a hablar entre dientes sobre mí.

Cuando esos domingos son como hoy que el año empieza, fríos, iluminados, salimos a tomar el sol desnudos, como si fuéramos William Blake y la mujer de William Blake en su pequeño Jardín del Edén (ahora me acuerdo de William Blake, ¿ves? A buenas horas). Hablamos poco, pero hablamos, entre los muros, a salvo de los funcionarios, y sin la ropa ese pequeño perro apaleado que es tu hermana vuelve a ser una mujer delicada y espléndida que ríe; una luz quieta y dorada que no hace preguntas y que al cabo de unas horas desaparece, con un beso en la frente. La risa y la carne de tu hermana, debes saberlo, son lo único que me une a ese otro mundo donde vives tú. Juntos, fingimos no pensar. Yo prefiero no pensar.

La última vez que pensé mucho fue cuando la gata murió. Fue la única vez en mi vida en que he llorado una muerte, cuando la gata murió. Y tuve que pensar. Fue doloroso. Pensé en cómo construimos nuestras historias y en cómo somos construidos por ellas. En las reuniones familiares el viejo, la vieja, el tonto, la hija y el cuñado hablan de otra gente, por ejemplo, y saben como no hay que tener mucha pena de fulano que falleció ayer, por ejemplo, porque tuvo una vida “larga” y “buena”. O como, al menos, hay que tenerle menos pena que a aquel otro, joven, que tuvo un accidente de coche mientras volvía de una discoteca. Y así los demás existen, incluso después de muertos. A veces contarán mi historia, llena de recelos, y así yo existiré también, por un momento, aunque sea otro.

Los animales, en cambio, no tienen narrativa, son sólo músculo y luz. Decía Legoff (ahora me acuerdo de Legoff, ¿ves?) que en la Edad Media se consideraba que los animales estaban más cerca de Dios que nosotros. No creo en Dios, pero no puedo estar más de acuerdo. E igual que Dios, los animales no tienen narrativa, no. Nosotros insistimos en concedérsela, pero ellos ni la aceptan ni la desprecian, les da igual. Es por eso que uno nunca sabe qué decir cuando mueren. Es un vacío demasiado reconocible en el que es desagradable pero necesario mirar, porque es cuando cae esa coartada, curiosamente, cuando empieza la vida.

Sí: es cuando nada ni nadie te cuenta, y la personalidad se disgrega rápidamente, convirtiendo la cáscara que acarreamos en escoria, cuando la cobertura cae, que nace otra persona, más pequeña, más verdadera, con menos ganas de hablar, más sospechosa y dotada de la cualidad de acercarse al animal. Intuyo que esa piel nueva podría desaparecer también, si pudiésemos vivir cientos de años, y que tras una segunda muda aparecería otra persona aún más pequeña, capaz de acercarse al vegetal. Así es la evolución del espíritu, hacia una inmovilidad plena. Así sería si pudiera ser.

Pero no hay tiempo. Yo ya soy mayor y aquí estoy, fumando pitillos frente a mi puerta, en el patio trasero, bajo la boba mirada del viejo, otro día más. Si el pudiese ver algo, vería los restos de cáscara que arrastra este ser imperfecto, mudo, a media transformación; la placenta aún no del todo desprendida.

Y así sigo: vigilado por la familia que sospecha, vigilo yo también el paso de las estaciones. Paso frío, garabateo dibujos en papeles, fumo mucho, pienso poco, duermo todo lo que puedo y me acerco, lentamente al cero. A veces, después de muchos días de inercia casi vegetal, como decía Lichtenberg (ahora me acuerdo de Lichtenberg), “me siento tan pleno, tan a la altura de mi tema, y veo tan claramente ante mí el libro en estado embrionario que casi querría intentar formularlo en una sola palabra”. Pero por suerte no hay libro alguno.

Otras veces en cambio, mirándome desnudo en el espejo (debo librarme del espejo) siento una cierta confusión cruel aunque satisfactoria: me siento y me veo tan anulado, tan idiota y tan limpio que bien podría pasar por uno de sus dioses. Los dioses de esa gente, de esa familia que me espía, de ese otro mundo que me da pereza recordar: sé perfectamente que si mañana me vistiese sólo con un sombrero y saliese finalmente a la calle, todo este pueblo se inclinaría y me llamaría señor.


El Tren Que Va De Glasgow A Bueu. The Galician Ambush


Caos Caleidoscópico


Los he visto entre las nubes allí en el brezal de la XIII
Mira: no descansan ni por amor ni por pena.
Sin embargo sus ojos siguen siendo como los ojos de una doncella para su amante,
cuando el blanco ciervo queda al descubierto
y el blanco viento rompe la mañana de Bueu.

«Éste es el ciervo blanco, la Fama efímera, y estamos al acecho:
que la jauría del mundo responda a este mandado
y se tiñan las botas de rojo»


La otra crónica, la escrita según el tradicional método galeguidade ao pao, informa:


Porcos Bravos 4 - Sheffield Stags 2

Os Porcos Bravos: Santi Barrilete (Gk); Marcos; Josué; Frank; Lutzky; Martín; Del Río; Jorge (1); Serge; Fer (1); Pedro; McKey; Ferradas; Fandiño (2); Xandre; Manu Blondo (Gk) y J. Arsenal

The Sheffield Stags: Col Whaley (Gk); Andy Marriott (1); Lee Gordon (1); Mark Hayman; Ste Hambling; ; Steve Boyle; Rob Southwell; Andrew Phelan; Ollie Rae; Fenners y Rob Walker

Venue: O Bueu Brummell, Bueu, por primera vez. Cielo atlántico encapotado. La lluvia, que estaba invitada, no apareció. Terreno de juego en perfectas condiciones.

Attendance: 200 privilegiados. Afición entregadísima a la Causa a la par que elegante, entendida, parcial y ruidosa.

Uniformes: Os porcos bravos persisten en su criticada camiseta negra de Amura con ribetes morados. Los stags sorprenden con la camiseta retro Mundial 1982 de la selección inglesa. Faltó Naranjito.

El Laurence Bowles al mejor jugador porcobravo es para Fandiño. Segundo jugador de la Manada que repite galardón.

El Derek Dooley's Left Leg al mejor jugador inglés, es para Colin Whaley, que debutó como portero por la lesión de Dave Moxon. Hizo un partido descomunal con paradas de escándalo.

Ray Cundy sigue de técnico inglés. Su saber estar en los momentos más calientes del partido es digno de todo mérito. Un grande.

Os Porcos bravos vuelven a adelantarse. Siete a seis. Con la particularidad que 7 ediciones se han disputado en Inglaterra, por 6 en Galiza.

1-0 Fandiño
2-0 Fer de penalty
2-1 Andy Marriott
2-2 Lee Thompson de penalty
3-2 Jorge
4-2 Fandiño

Thaes ofereode, thosses swa maeg! 



Estaba escrito en el giste. El mejor partido de los trece tenía que ser el más polémico. Igual hacía falta. La polémica no es la salsa del fútbol. Es su sangre. Y la sangre fortalece las tradiciones y acrecienta el Mito.

La crónica de sucesos explicada en XIII balonazos queda así:

I. Of Mans First Disobedience. Necesitamos un árbitro.

II. Os Porcos Bravos no solo ganaron un partido. Ganaron tiempo. Que lo necesitan y mucho para ir reconstruyendo el equipo.

III. Los Sheffield Stags tienen una escuadra muy potente. Y son bastante más jóvenes que sus oponentes. Cuando en la XIV se les unan los que no viajaron a Galiza, tendrán un señor equipo.

IV. Lee Gordon tiene un aire a héroe de cine clásico y actúa como tal. Su soberbia lección de liderato bajo presión evitó males mayores.

V. I think they are lessons to be learnt around the football however I know the next time we play it will not be a repeat of October. Necesitamos un árbitro.

VI. Que si nos ganó, no fue gracias a Platko sino por diez penaltis claros que nos robaron. Pues cada equipo se hartó a pedir penaltis, e igual hasta fueron. Que penalty en la Anglogalician es gol seguro. Van 3 de 3. Y para pedir protestando, antes se echa fuera el balón.

VII. Sobre la suerte y el número XIII. Os puedo contar la historia del hombre supersticioso que prefirió meterse dentro de la calzada para no pasar por debajo de una escalera, lo que provocó que fuera atropellado por un autobús; la historia de la mujer que abandonó el gato negro que le habían regalado y se compró uno de color blanco, el mismo que acabó contagiándole toxoplasmosis; la historia del que decidió quedarse en casa en martes y trece justo el día en que le estalló el gas ⇒tratar de esquivar la mala suerte da mala suerte.

VIII. ¿Quién dio la primera patada?
- Pues Os Porcos. Y tuvo un efecto contagioso. Vamos a ver, el fútbol es un deporte de contacto. Vale, necesitamos un árbitro. Y puede que jueces de línea.

IX. ¿Y que opinó la grada?
-Pues que el equipo visitante fue el más perjudicado. Por poco. Tampoco se vengan arriba los de gatillo fácil.

X. Hubo la hostia de debutantes: Pedro y Ferradás por los locales. Mark Hayman, Ste Hambling, Steve Boyle y Rob Southwell. A la altura de las circunstancias.

XI. Aparte de los galardonados, destacaron Fer, Jorge y un gran Josué por los de negro; y Boyle y Gordon por los de blanco.

XII. La contraparte del pentámetro yámbico original es el amétrico trocaico. ¿Es para estar contentos con algunas acciones?
- Pues en las XII ediciones anteriores sólo hubo árbitro en dos de ellas. 2 de 12. A partir de ahora, será presencia necesaria.

XIII. They hand in hand with wandring steps and slow. What if. ¿Hubiera sido otro el resultado de...?
- Pues, es que ya fue. Ahora vamos en busca de un gran quizá en la XIV.



Pero no dirá ni una palabra,
Ni una palabra de todo lo que sabe.
Y habré de dejarlo en su silencio
E inventarme yo toda la historia.

Hay Un Tilo Con XIII Cuervos En Donde Crece El Mañana


Programa Oficial de la XIII Edición.
Como un cisne blanco deslizándose por el agua sucia.




21 de Outubro. Los Redcoats aterrizan en Oporto a eso de las 19:25, hora local

22.20 Pontevedra
Los Stags repiten cuartel en el Hotel Apartamentos Dabarca. Registro, maletas en la cama, y al chorromoco.
Primer run amok cervecero por Pontevedra. Basset y Grifón como referencias.
Acabamos las Brexit Bitter, elaboradas especialmente para la XIII por Octopus Brewery.
Sotopausas sosoplos de la enllagada libido posesa que es la noche sin vendas.

22 de Outubro. Hoy es el día en que alimentamos a la Bestia

12.10 Se vou a Bueu nun bou, vou. Se non vou a Bueu nun bou, non vou.

13. EL PARTIDO.
Estrenamos campo. En Bueu. Los renovados y confiados stags traen el mejor equipo de su historia. O eso dicen.
Os Porcos Bravos, héroes locales en busca de su Revolución, presentan caras nuevas al lado de curtidos veteranos de Yardley Gobion.
Todo pasa, todo queda. Solo puede quedar uno.

15.47 Tercer Tiempo regado con Cervexa Nasa.
Lo bebemos en el eje Magic-Leña Verde. La playa al lado, por si hacen falta más baños.

19.19 Pontevedra.
Prefiero mil veces a una Bestia, que al menos disfruta cuando hinca el diente.

23 de Outubro

9.50 Vigo Cuesta
Partimos hacia la ciudad olívica. En los aledaños de Balaídos se nos unen otros ilustres integrantes de la Causa. Regresamos al Arredemo para pintas y cánticos. El resto de las paradas técnicas es cuestión de cercanía e instinto.

12 Celta contra Deportivo De La Coruña
Derby galego entre el segundo mejor equipo do País y otro.

15 Comemos en Casa Galeguesa.

19.50 Pontevedra
Sexto Aullido de La Anglogalician Cup es otro cantar, en Sala Karma.
Los bushwhackers sónicos de Gog y la Hienas Telepáticas unen prestigiosas atrocidades al mötorfolk afilado de Flip Corale y al DIY rock de The Panico. Los Teen Beers After defienden el acerado linaje musical de Sheffield.
Esperamos también, igual en vano, el ruido de Los Leprosos del Lérez, Somormujo Buckley y Nihil Old & The Beaten Victorians entre otras fieras corrupias de ambas orillas del Bann. Son los trasfondos otros de la inextremis médium que esta es la noche al entreabrir los huesos.



24 de Outubro

Pontevedra da de beber a todos estos que ahora se levantan destrozados, farfullando palabras desde el centro del infierno.
Puede que un Galician Breakfast por arrobas en la fábrica de Cervexa Nasa, donde la novedad se convierte en tradición y gustan las profundidades. Puede.

14.25 El habitual fado en Oporto
Los stags se van volando. A la vuelta del calendario que no da tregua, 2017. La competición cumple 10 años y esperan 365 días de festa rachada hacia ese punto claro en la cima del cielo, hacia el abrevadero de estrellas fugaces donde los truenos están dispuestos a todo.

E como sempre o de sempre, Galicia Über Alles



Cuando En Las Entrañas Arde La Revancha, Las Palabras Entonces No Sirven: Son Palabras


Dichosos los que han muerto por la Patria
con tal que ello haya sido en justa lid
Dichosos los que han muerto por su trozo de tierra,
dichosos los que han muerto de una muerte triunfal.
Dichoso los que han muerto en batallas campales,
Dichosos los que no rehuyeron el combate
ni deshonraron su uniforme
ni escupieron sobre las tumbas de otros héroes
Dichosos los tendidos en la tierra, de cara contra el cielo de Galicia
Dichosos los que han muerto en un excelso anhelo
entre toda la pompa de grandes funerales
y la jactancia de los tractores del pub
Dichosos los que han muerto por sus creencias
pues ellas son las cloacas de la ciudad del Main
Dichosos los que han muerto por la Causa

Dichosos los que han muerto en ese estrecho abrazo,
ese abrazo de honor y lealtad
para evitar la casa profanada
y la vergüenza de una derrota
pues esta confesión de honor es la única
y el ensayo primero de eterna adhesión
a la Manada

Dichosos los que han muerto en esta destrucción anglogaliciosa
cumpliendo de ese modo su voto
pues la sangre es la cerveza de los muertos
y este voto de la tierra es el inicial
y el ensayo primero de una fidelidad.
-Y uno solo jura fidelidad una vez en su vida-
Terra e sangue
No en nuestra Casa
No delante de los nuestros

Dichosos los que han muerto en forma tan triunfal y
con tanta obediencia y con tanta humildad.
Dichosos los que han muerto, pues fueron devueltos
a la primera arcilla y a la primera tierra
terra nai
en la penúltima hora
Dichosos los que han de morir en la XIII
defendiendo su casa del enemigo stag
No en nuestra Casa
No delante de los nuestros

Dichosos a los que nunca echaremos nada en cara
dichosas las olas salvajes de los mares de Galicia
dichosos los guardianes del perímetro
dichosos los bardos y los guerreros
dichosos los que no ponen excusas
dichosos los que lo dan todo
dichosos toques a rebato.

Ante la amenaza
Balas. Balas.


Ritual da apocalipse veraniega

I.
Volto a Bon co verán xa empezado, fugazmente, como se asistira temporalmente a unha película que xa vai pola metade. É a penúltima hora do serán e na praia quedan pequenos grupos de veraneantes derrotados que non dan recollido as súas cousas. Bandas laranxa con estratos púrpura reverberan sobre o fondo de cor azul oceánico que permea o ceo mentras sobre elas recórtase a silueta da ringleira de piñeiros que oculta o perfil das illas Ons. Escoito as gaivotas nas súas liortas polos restos que deixa tras de si a marea humana de cada domingo. Sobre o recendo da salitre distingo o cheiro dos catalizadores dos automóbiles en fuga, e, ao lonxe, asordinado pero non suficientemente, como a banda sonora dun inferno de baixa intensidade, escoito a Enrique Iglesias con ese ton de voz tan de taladro apuntando á orella. Detido tras o valado que protexe a duna non poido evitar pensar en como o tempo me ten traído ata este momento, ata este punto co que non contaba alá atrás nalgún instante do meu pasado remoto. As ondas do mar levado da ría de Aldán rompendo sobre a costa, a lixeira brisa portadora de saudades permanentes, os refachos de espuma branca sobre a superficie picada do mar compoñen o cadro habitual de todos os veráns no lugar no que me atopo. Na liña de costa situada enfrente de Bon, a franxa de branco da praia de Area Brava, fica compoñendo unha imaxe vagamente especular e lembrándome que hai outros centros do mundo. Sobre ela as primeiras luces artificiais que acompañan ao lusco e fusco van desenvolvendo os compases iniciais dunha sinfonía luminosa irregular e deslabazada. Avanzo cara ao chiringo de Rafa, quizais desta vez poda tomarme unha pinta co Main. O asfalto aínda quente transmite ondas de calor aos meus pes que contrastan co frescor húmido que, procedente da mar, comeza a envolverme. Cae a noite en Bon, coma sempre, coa beleza do que é ao tempo absolutamente fráxil e, tamén, totalmente inapelable.

II.
Gústame moito a historia do falso suicidio de Aleister Crowley no lugar coñecido como "Burato do demo" en Cascais. A historia oficial conta como Crowley, tras unha etapa de intenso intercambio epistolar con Fernando Pessoa, empéñase en arranxar unha cita con este en Lisboa con motivo dunha conferencia que vai dar en Portugal. A súa intención é contactar en persoa co poeta supostamente por motivos relacionados coa adivinación e o ocultismo aos que o portugués era un gran afecionado. O que buscaba realmente o británico era conseguir unha testemuña de recoñecido prestixio que dera fé da acción que ía levar a cabo en breve. O encontro tivo lugar finalmente, e, poucos días despois deste, un amigo común aos dous, o sr. Augusto Ferreira Gomes atopou unha estraña misiva no burato do demo que apuntaba, por razóns supostamente amorosas, a o posible suicidio do home coñecido como "a Besta".


Como é sabido, detrás desta historia está o intento desesperado de Aleister Crowley por darlle vida e rendementos monetarios ao seu nome-marca nunha etapa de desfeita económica que ameazaba con levalo á ruína. Coñecedor do papel fundamental do aparato mediático xa naquel final de década, o satanista británico levou unha campaña de marketing e autopromoción impresionante para os estándares da época asegurándose de que a nova aparecera nos principais xornais de Europa. As especulacións sobre a realidade da súa morte salpicaron os cenáculos culturais das principais capitais europeas ata a súa reaparición triunfal en Berlín unhas semanas despois da súa suposta morte. Que levou a Pessoa a participar nesta historia? Aínda que non hai resposta para esta pregunta, queda testemuña escrita acerca desta cuestión. Interrogado case un ano despois ao respecto polo asunto, o poeta lisboeta contestará o seguinte á revista lisboeta "o girassol":

— Mas uma coisa que não é suicídio nem "blague", o que é que pode ser senão o assassínio? 
— É, com efeito, o que ocorre; e é por isso que eu lhe disse que, embora sejam novos para mim, não me espantam os boatos sinistros que v. me contou. Posso admitir que quisessem assassinar o Crowley, mas admiti-lo-ia com mais facilidade se pudesse compreender que um indivíduo, antes de ser assassinado, se desse ao trabalho de escrever uma carta (incontestavelmente autentica), dizendo que se suicidava. É ser boa vítima demais... 

De repente, Fernando Pessoa sorri, leva a mão à carteira, e tira dela um recorte de jornal. 

— Olhe, já que fala de assassínio, vou-lhe ler um documento curioso. Isto é um recorte do diário inglês Oxford Mail , de 15 de Outubro; é de notar que Crowley era muito conhecido e admirado em Oxford, embora seja Cambridge a sua universidade. O título do artigo é "Aleister Crowley assassinado", "Revelações Espíritas a um Médium de Londres", "Empurrado dos Rochedos Abaixo". É um telegrama ou telefonema de Londres, do correspondente do jornal. É do próprio dia, e diz assim: "Num quarto pequeno e mal iluminado em Bloomsbury, a noite passada, o sr. A. V. Peters, médium londrino, entrou em transe para se obterem algumas indicações sobre o paradeiro do sr. Aleister Crowley, escritor e mago. Do sr. Crowley, cuja projectada conferência sobre "Um Mago Medieval" fora proibida em Oxford, em Fevereiro, não tem havido notícias desde que uma carta dele se encontrou nos rochedos chamados "Boca do Inferno", a 23 milhas de Lisboa, há quinze dias.

O sr. Peters declarou que, durante o transe, lhe tinha sido indicado que o sr. Crowley estava morto, e que "tinha sido empurrado dos rochedos abaixo por um agente da Igreja Católica Romana". "Os católicos já anteriormente tinham atentado contra a vida do sr. Crowley", disse o sr. Peters, "e ele estava à espera de ser atacado". Descreveu o lugar como sendo "redondo" como "uma cratera de vulcão", e o sr. Peters acrescentou que "era nas montanhas, ao pé de água". Grande parte da sessão foi ocupada em obter detalhes pessoais sobre o aspecto, ocupações e saúde do sr. Crowley, "para fins de verificação".



III.
Lin recentemente en twitter algo así como "a diferencia entre un revolucionario e un progre é a que vai da vontade ás boas intencións". Como se dun continuum caracterial se tratara, existe unha gradación entre ambos os dous extremos desta definición que moldea personalidades e marca conductas e comportamentos. Do lado das boas intencións coñezo unha boa chea de personaxes que confunden a súa representación do mundo coa realidade e operan nun cosmos no que as palabras e as imaxes aparentan ser performativas, isto é, creadoras de realidade por si mesmas. Son brandos e hedonistas culpables. Teñen a súa idea do bó e do que está ben pero limítanse a enunciala agardando pola milagre de que tales verbas dean lugar á realidade supostamente desexable. Mentras tanto, viven nun mundo deseñado e construído polos combates de outros, nun estado de queixa permanente e disfrute culposo simultáneo, nun estar a salvo entre lamentos que os fai despreciables. Esas "boas intencións dos progres" deberían contar coas simpatías da maioría pois enuncian desexos universais respecto á convivencia colectiva, pero, paradoxalmente, a covardía e o conformismo de quen os enuncia produce un estraño efecto contrario de desafección e sospeita que xoga en contra delas. Fronte ao conservadurismo avant la lettre, granítico, inconfundible e referencial, os posuidores das boas intencións encarnan un conservadurismo disimulado e laiante que sospira de alivio cada vez que a orde natural das cousas coa que aparentemente están en desacordo é reconfirmada. No outro extremo deste continuum está a vontade do revolucionario. A acción que respalda á palabra e que desafía a estrutura do que hai. É sinxelo estar en desacordo coas propostas de quen opera neste nivel de realidade, pero aquel que adecúa o seu actuar co seu decir acostumbra a ser respectado e temido. No acto revolucionario anida o desexo de transformación, o impulso dunha acción que non elude o combate, que non esquiva a dor ou a caída e que, polo tanto é merecedora de ser tida en conta. Os non acomodados, os non axustados ás estruturas existentes de forma declarada mesmo son respectados polos seus inimigos naturais, aqueles que gardan a orde inxusta sobre a que está levantado o mundo. Ser revolucionario implica queimarse no proceso, arder nun combate coa realidade de resultado incerto e non agardar sentado comodamente que as cousas cambien por si mesmas conforme aos nosos desexos. Sabedores de que existe un porcobravismo progre e outro revolucionario, a cuestión está en saber cal das dúas almas será a que se impoña na próxima edición da AGC. Quen será respectado incluso se ten lugar a caída.


IV.
En Florencia, saíndo da Piazza Davanzati ao carón do Mercato Nuovo cerca da ponte Vecchio, a Fontana do Porcellino lémbrame que o culto ao porco bravo é unha infección que leva percorrendo Europa dende milenios con virulencia. Milleiros de persoas pasan cada ano por diante do animal representado nesta escultura-fonte coa idea de tocarlle os fuciños -literalmente- para garantir a súa boa fortuna mediante un pequeno xogo cunha moeda que se introduce na boca do animal. Feita en bronce, brilla na parte do nariz debido ao pulimento de miles de mans afanadas en ampararse baixo a súa protección. Rodeado de turistas descúbrome incapaz de poñer diante da escultura un papel cunha lenda que vai facéndose universal paseniñamente: IMWT. De paso, pregúntome se este culto tería algo que ver nese invento futbolístico chamado Anglo-Italian Cup desenvolvido entre 1970 e 1996 (coa participación do Sheffield Wednesday na edición inicial de 1970 e a do Sheffield United no 1994).



V.
Percorro con pouco tempo Menorca entre a fascinación pola paisaxe e o horror polas construcións para turistas. Nesta illa mediterránea con esa liña de costa tan diferente da galega, atopo -especialmente no interior- un culto común á figura da vaca, unha devoción polo animal que fai que imaxine continuamente unha liña segreda que comunica aos habitantes deste lugar ao longo da historia coa nosa terra. Entre centos de pequenas explotacións gandeiras e invitacións a degustar o queixo de Mahón, unha paisaxe a ratos reseca e desoladora e a ratos salpicada de masas forestais, parece configurarse como un conxunto de leiras separadas por muros de pedra seca de pequena altura e edificicacións gandeiras destinadas a dar refuxio aos animais. Apiladas baixo un sol que non dá tregua, estas vacas fatigadas e lixeiramente noqueadas pola calor parecen dar corpo á verdadeira alma da illa, parecen ser o destilado orgánico de miles de anos de historia e acontecementos. Unha presencia animal sólida cun tempo propio diferente ao dos turistas presurosos que buscamos como polos sen cabeza as calas perfectas bañadas polo mar ideal. Entre tales pensamentos leo algo da historia do lugar e descubro que durante a maior parte do século XVIII estivo baixo control británico -con pequenas interrupcións de dominio francés e español-, sendo esta a época que corresponde co seu maior crecemento nos niveis económico, social, cultural e político. O seu paso definitivo a mans españolas dende o século XIX deu lugar a unha decadencia progresiva que case se prolonga ata hoxe en día. Posiblemente debido á calor reinante pásaseme fugazmente pola cabeza a idea de botar a andar unha Anglo-Minorquian Cup, non ao estilo da Anglo-Italian senón da Anglogalician. Moi fugazmente.


VI.
Leo "Teoría del dron" de Grégoire Chamayou e atopo nel un párrafo que me lembra algo pero non remato de saber o que:

El ethos militar tradicional contaba con sus virtudes cardinales: coraje, sacrificio, heroísmo... Esos "valores" tenían una clara función ideológica: tornar aceptable la carnicería -mejor dicho, tornarla gloriosa-. Y los generales no lo escondían: "hay que encontrar la manera de conducir a la gente a la muerte, de lo contrario no hay guerra posible; ese medio, yo lo sé, radica en el espíritu del sacrificio y sólo en él."

"Tornar aceptable la carnicería", onde teño escoitado antes estas verbas?